En el programa “Entre Hermanos y Pastores” emitido el día jueves 11 de mayo, los pastores Boris Rodríguez y Eduardo González, junto al hermano invitado, desde República Dominicana, Daniel Marmolejos, nos hablaron de un profundo tema de edificación como lo es la “Diligencia”, tema que a muchos de nosotros nos llamó a la reflexión.

Entendemos la diligencia o la constancia, al esfuerzo que se realiza para que un trabajo o una labor se realice con prontitud, de forma cuidadosa, activa y persistente.

El diligente es aquel que se apresura y se esfuerza, es cuidadoso en cumplir y en ejecutar lo que tiene por delante.

Nuestro Dios le da a la diligencia una gran importancia, en cambio, la inactividad, la pereza y el descuido es severamente condenado por Dios. Proverbios 12:27 dice que la posesión más preciosa del hombre es la diligencia. El negligente empobrece, pero el diligente enriquece.

En Eclesiastés 9: 10 se nos aconseja” todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas”. Hazlo bien hecho, sé diligente.

En Colosenses 3: 23 se nos dice “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres”. Textos como éstos, recalca el Hno. Daniel, nos ayudan a ser cuidadosos y diligentes.

La diligencia debe ser integral. Nosotros debemos ser sumamente diligentes llenándonos de la palabra, porque eso nos va a convertir en hombres y mujeres conformes al corazón de Dios.

El tema de la diligencia habla de ser altamente responsables en distintas áreas de nuestras vidas y, una de las mayores cosas que afectan en la diligencia es que no tenemos las prioridades en orden. No estamos dedicando tiempo a poder conocer más de la palabra, poder llenarnos de ella y poder ver cada situación que vivimos con el lente de Dios, porque tristemente la cultura nos ha permeado y eso nos está llevando ser cada vez menos diligentes conforme al propósito por el cual Dios nos ha creado.

Si se hace un cuadro comparativo entre un perezoso y un diligente y en ese cuadro colocamos los resultados, nos daremos cuenta que las manifestaciones del corazón muchas veces están manifiestas en nuestras acciones.

Una de las características que podemos observar en una persona perezosa es que duerme de más, no hay problema en dormir, el punto es que ama el dormir. Otra característica del perezoso es que muchas veces desea, pero no se esfuerza. Inicia muchas cosas, pero no las termina, hace proyectos, los empieza, pero luego salta a otro sin terminar el primero. Y esto sucede en distintos ámbitos de la vida, ya sea espiritual, familiar o laboral. Ponen excusas con mucha frecuencia y eso no les permite avanzar.

Por otro lado, está el diligente, que es una persona que no actúa locamente, pide consejo. La Biblia dice que en la multitud de consejeros hay seguridad o victoria.

El diligente se esfuerza: “Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio…prepara en el verano su comida y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento” (Prov.6:6)

Otra de las características importantes del diligente es que es cuidadoso. Dice la palabra en Prov. 21:5 “Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza.”

También, el diligente es bondadoso.

Es vital que nosotros podamos enfocarnos en poder tomar todas esas metas espirituales, familiares y laborales que vayan conforme al propósito de Dios y empezar a perseguirlas y tener a alguien que nos ayude a nosotros a ubicarnos, si estamos actuando como un diligente o un perezoso.

 

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mañana de edificación