En nuevas cada mañana como cada viernes, recibimos la visita del hermano y abogado, Alberto González, para una nueva edición de la sección “En derecho y conforme a las escrituras”.  Hoy seguimos aprendiendo sobre el matrimonio y sus aspectos legales y espirituales.

“Nos corresponde revisar el artículo  de esta ley de matrimonio civil, sobre los matrimonios celebrados en entidades religiosas de derecho público. Hace algunos años la iglesia evangélica de Chile dio una batalla para lograr un reconocimiento legal que de alguna manera posicionara a las iglesias en el mismo estatus jurídico de la Iglesia Católica, y de ahí sale la tan conocida ley de culto”, explicó al comenzar.  

El abogado explicó que hoy en día algunas entidades y Pastores pueden realizar matrimonios de manera legal, afirmando que “este artículo  establece que estos matrimonios celebrados en entidades religiosas y de derecho público, pueden llevar a cabo esto. Producirán el mismo efecto que el matrimonio civil”. 

Eso sí, advirtió que de igual forma esto debe validarse en el Registro Civil.  A los ocho días de llevarse a cabo la ceremonia, deben presentar un documento entregado por el Pastor en dicha institución estatal donde, de la misma forma, un oficial del Registro Civil deberá verificar el cumplimiento de los requisitos legales.

Pero sin duda, la enseñanza de hoy estuvo marcada por la pregunta de un auditor, sobre si frente a este derecho público, los Pastores se ven en la obligación de casar a parejas del mismo sexo.

“Si el Pastor se inscribe tendrá que casarlos”, respondió el hermano. Además fue categórico en señalar que “hay que tomar una decisión. Hasta donde podemos eludir esto. Y si nos obligaran a tener que llevar esto a personas del mismo sexo, no podríamos hacerlo porque para nosotros prevalecen las Escrituras sobre la ley. ¿Nos frena el miedo, el temor? ¿Nos frena el miedo de ser privados de libertad?”. 

“Que quede claro de cuál es el planteamiento de las escrituras. Si todos los Pastores tomaran la decisión de no avanzar en esto por el miedo a casar a personas del mismo sexo, también deberíamos tener el miedo a avanzar como iglesia (…) Creo que hay un gran trabajo para la Iglesia. Mientras estamos quietos y tranquilos, el mundo y la sociedad avanzan de forma que no nos imaginamos”, concluyó.

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