Hay tres tipos de vida en la tierra; las plantas, los animales y la vida humana. Cuando Dios los creó, también Él creó una fuerza que los gobierna a cada uno de ellos.

La vida vegetal simplemente tiene un cuerpo, y es gobernada por las estaciones. Génesis 8:22 dice: “Mientras la tierra exista, habrá siembra y cosecha, frío y calor, verano e invierno, y días y noches”. La vida animal tiene alma y cuerpo cuya fuerza gobernante es como el "CHIP" de una computadora al que llamamos "instinto". Cada animal está programado para comportarse de una manera determinada. Dios le dijo a Jeremías: “Aun la cigüeña en el cielo conoce sus estaciones; la tórtola, la golondrina y la grulla saben cuándo deben emigrar” (Jeremías 8:7).

¿Cuál es la fuerza que gobierna a los seres humanos? En el principio, Dios nos creó para ser habitados por Su Espíritu, el cual constituye la fuerza que rige a la humanidad. Pero después de la caída, Dios retiró Su Espíritu, y por lo tanto todos nacemos separados de Él. Si una planta pierde las estaciones del año, morirá. Si un animal pierde su instinto, no sobrevivirá, y sin la fuerza gobernante del Espíritu de Dios, estamos separados de Él y espiritualmente muertos.

Separados de Dios, estamos naturalmente destinados a seguir los caminos de este mundo, y permanecemos muertos en nuestros pecados. Romanos 6:23 dice: “Porque la paga del pecado es muerte”. Se refiere al tiempo presente; no dice que moriremos un día, sino que al estar separados de Dios, ya estamos muertos espiritualmente. El verdadero problema no radica en lo que hacemos, sino lo que somos en nuestra condición de pecadores. Estamos separados de la vida de Dios, y esta separación es la causa de nuestro pecado. Pero en Su amor por nosotros, Dios proveyó un camino de regreso a Él a través de Su Hijo, no sólo para pagar el castigo por nuestros pecados, sino para ser habitados por Él, convirtiéndonos así en personas espiritualmente vivas. Sin ese nuevo nacimiento, nuestra habilidad para vivir la vida espiritual nunca estará arraigada, sino que continuamente estará afectada por confusión, frustración y frecuentemente por desesperación.

Para muchas personas, el lado de sus vidas del que menos conscientes son, es el espiritual, pero ese lado es exclusivamente humano. Es lo que nos hace ir más allá, fuera de nosotros mismos para encontrar respuestas a las preguntas que sólo los seres humanos pueden hacer. ¿Para qué estoy aquí? ¿Hacia dónde me dirijo? ¿De qué se trata todo esto? Esa es la parte esencial de nosotros diseñada para conocer a Dios, y ser habitados por Él. Su Espíritu que vive en nosotros es la fuerza gobernante que nos da la capacidad de vivir plenamente satisfechos y felices, que es la forma como Dios quiere que vivamos.

Vive la Verdad



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