Si hay una cosa que goza de buena fama en la Biblia, es la miel. Se encuentra mencionada por lo menos sesenta veces entre Génesis y Apocalipsis, y es alabada sin reservas en la mayoría de los pasajes. Por ejemplo, la Tierra Prometida es una “tierra buena y ancha… que fluye leche y miel” (Éx 3.8). El maná, el alimento que Dios utilizó para sustentar a su pueblo en el desierto, era “blanco, y su sabor como de hojuelas con miel” (Éx 16.31). Juan el Bautista se alimentaba solamente con esta dulce sustancia, y con langostas (Mt 3.4). Incluso Salomón, ese astuto y sabio rey, asemeja las palabras agradables al panal de miel, llamándolas “suavidad al alma y medicina para los huesos” (Pr 16.24).

Pero cuando se trata de las abejas, los elogios son más difíciles de encontrar. Tengo una relación de amor y odio con estas pequeñas criaturas. Mi esposo Wayne es apicultor —un colmenero, por así decirlo— y hemos tenido en ocasiones hasta diez colmenas en el patio trasero de nuestra casa, y aunque no soy alérgica a las abejas ni tampoco les tengo miedo, reconozco que compartir un patio con nada menos que 500.000 de ellas puede ser un poco desconcertante. Aun así, cuando llega el momento de embotellar su duro trabajo, yo sumisamente me pongo un traje blanco (con un velo), enciendo la humareda para aquietarlas y ayudo con la cosecha.

Jesús dijo a sus discípulos: “Mirad las aves del cielo” y “considerad los lirios del campo, cómo crecen” (Mt 6.26-28). Pero como guardiana de abejas, he descubierto también que hay un conocimiento espiritual que podemos sacar de ellas.

La primera vez que apreté la oreja contra la parte superior del cajón de una colmena, lo único que oí fue una vibración frenética, pero este gran ruido, en realidad, cumple una función. Para preservar la cera, la miel y los huevos que hay dentro, la colmena debe permanecer a una temperatura constante de 94° F (35º C). Es por eso que las abejas, o bien elevan la temperatura de la colmena mediante la vibración de los músculos con que vuelan, o bien la bajan abanicando sus alas....

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